miércoles, 5 de junio de 2013

Cosa de cultura: Mundo sin armas

El filósofo inglés Thomas Hobbes sostiene "el humano es egoísta y malo por naturaleza”, aseveración que ha dado lugar a enconadas discusiones entre intelectuales, académicos y sociedad en general, pues de cierto tiene mucho, mas no debe ser interpretada de manera que todo humano sea malo, y mucho menos serlo en todos los aspectos de la vida.

Atendiendo a lo anterior y por lógica, debemos entender que lo malo es la antípoda de lo bueno. Pero, ¿Qué es bueno?, a simple vista parece una respuesta sencilla, mas debe ser acotada, para no encontrar una idea ilusa y vaga. De manera general debemos entender que lo bueno es todo aquello beneficioso al ente individual y a la colectividad.

La historia bélica de la humanidad puede remontarse a la piedra y la lanza, pasando por la espada, armas con municiones, hasta la moda de hoy que son las nucleares.
Surge entonces la pregunta ¿el uso que han tenido?, se tiene muchos antecedentes aunque la más recurrida es que han sido utilizadas para defender la soberanía de los pueblos, muchas veces perenne y otras mas perdida.

Ahora Naciones Unidas, ha convocado a los representantes de los países miembros de este organismo internacional, con el fin de firmar un acuerdo para comercio de armas, iniciativa que se aplaude desde todos los ángulos, pues sea el uso que se le quiera dar a un arma, invariablemente alguien saldrá dañado. Si se usa armas en defensa de soberanía la sociedad verá alterada su forma de vida, del mismo modo si se utiliza para amagar a la colectividad en conflictos internos como los que se viven en diferentes partes del orbe. Ni decir que alguien malintencionado que quiera sacar ventaja con el uso de estos instrumentos.

Hoy en plena era del conocimiento, donde todo es mundial y local al mismo tiempo, debemos tener empatía y lograr soluciones, mediante acuerdos diplomáticos en las relaciones país a país y como ente individual ser promotores y participes del no uso de armas o instrumentos en general que puedan ser utilizados para dañar a un semejante.


Dicho lo cual, no deberíamos dudar en afirmar una aseveración contraria a la dicha en un inicio, tendríamos como máxima “el hombre es bueno y condescendiente por naturaleza”, pues cumplirla no nos cuesta nada y solo es COSA DE CULTURA.

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